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El stress y sus manifestaciones en la mujer

El stress no es una expresión extraña hoy en día. Hombres, mujeres, niños, ancianos: todos podemos sufrirlo en ciertas situaciones. Básicamente, es una reacción orgánica en la que se activan distintos mecanismos de defensa de nuestro cuerpo ante el enfrentamiento de una situación amenazante o que nos supera. Sus primero niveles no son patológicos: es una respuesta natural y necesaria de nuestro organismo para ayudarnos a lidiar con circunstancia adversas. Sin embargo, ante demasiada presión puede evolucionar en un problema de salud importante.

Si bien, como decíamos, es unisex y transgeneracional, el stress afecta de distintas formas a las mujeres que a los hombres.

El stress y sus manifestaciones en la mujer

StressEs importante partir del modo en que ambos “sienten” la vida: la mujer responde principalmente a sus sensaciones y procesos internos, mientras que el hombre reacciona desde y con hechos y acciones. A la hora de un problema, entonces, para nosotras ayuda mucho hablar de ello, mientras que el hombre necesita buscar una solución inmediatamente. Por otro lado, a la mujer la caracteriza cierto pesimismo que la lleva a una tendencia a asumir que los problemas son por alguna falla propia, mientras que el hombre no encuentra dificultades en ubicar la culpa en algo externo. Finalmente, también son distintos los factores de estrés, es decir: las situaciones que representan una demanda para cada uno.

De hecho, existen varias que son típicamente femeninas, por ejemplo: quedar (o no, en caso de desearlo) embarazada; ser víctima de violencia o acoso sexual; no poder desarrollarse profesionalmente por atender a la familia; etc.

Todas vivimos situaciones de estrés, incluso recurrentes. Se manifiesta con dolores de cabeza y estómago, contracturas, olvidos, insomnio. Pero es importante tratar el stress si vuelve prolongado, ya que puede transformarse en síntomas más graves como amenorrea (desaparición de la menstruación), dolores en el coito, frigidez, anorgasmia y hasta infertilidad o depresión.

¿Qué podemos hacer? Un buen cuidado es conocernos: seamos concientes de que nuestra sensibilidad varía a lo largo de nuestro ciclo menstrual, así que observemos nuestros cambios de humor y aprendamos a preverlos y a considerar su injerencia en el momento de juzgar una crisis. También, y aunque aumente nuestra fama de charlatanas, hablemos de los temas que nos preocupan con alguien y seamos tolerantes si lo hacemos con algún hombre, porque pretenderá darnos la solución cuando a nosotras nos basta con simplemente ser escuchadas.

FUENTE: Dr. Daniel Sidelski, médico psiquiatra (www.sexoesvida.com).
Por María del Mar




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