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Belleza, Tratamientos de Belleza »
El broche de oro de todo el esfuerzo de la dieta y actividad física lo dan los tratamientos estéticos. En esta época aumentan las consultas para eliminar la celulitis, tonificar el cuerpo, mejorar la apariencia y tratar las estrías, manchas y deshacerse de las adiposidades localizadas que con ejercicio no se pueden quitar.
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Con los años nuestra piel y músculos faciales van perdiendo salud y belleza ya que una de las razones es que disminuye la fabricación de fibras de colágeno que proporcionan el sostén y la resistencia a la piel. Éstas fibras van dejando de sintetizarse y pierden su calidad endureciéndose; se entrecruzan y varían su orientación, provocando flacidez; arrugas; pérdida de suavidad, luminosidad; hidratación y diversos efectos propios de la involución cutánea.
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Con el paso del tiempo nuestra piel va transformándose, va adquiriendo un aspecto más irregular, se va poblando de arrugas y celulitis. Pierde firmeza ya que las fibras colágenas y elásticas van disminuyendo en cantidad y la piel pierde de esta manera su maya de sostén.
Uno de los tratamientos no invasivos que más eficacia tiene para la solución del envejecimiento de la piel, se basa en la tecnología más moderna para devolver a tu piel la firmeza que ha ido perdiendo con el paso del tiempo.
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Las várices afectan mayoritariamente al sexo femenino. Esto se debe a razones genéticas y hormonales.
En cuanto a lo primero: hay personas que por razones constitucionales, por lo general transmitidas por herencia, tienen predisposición o facilidad para generar várices. A este factor constitucional se lo denomina comúnmente “terreno varicoso”.
En cuanto a lo segundo: las hormonas que produce el ovario relajan las fibras musculares existentes en la pared venosa, favoreciendo así a la aparición de várices.
El embarazo también contribuye para que aparezcan várices por la presencia de un útero aumentado varias veces de tamaño que comprime las venas de la pelvis pero, fundamentalmente, por las hormonas que produce la placenta.

