leer
Estilo de vida, Literatura y novelas, Psicología »
Durante una tarde lluviosa y solitaria no es extraño recurrir a un libro para despejarnos de la realidad y robar por un ratito otras vidas. Abrimos las puertas para experimentar sentimientos ajenos de forma privada e intensa, o para enterarnos de sucesos que ignorábamos, para aprender formas de enfrentar la vida o para entretenernos.
Borges dijo que “la felicidad, si se es lector, es frecuente” y confesó que estaba más orgulloso de los libros que había leído que de aquellos que había escrito.

